Lo primero que se debe hacer cuando uno decide entrar en este juego es ser consciente del nivel que se tiene para no cometer el error de jugar contra profesionales en vuestras primeras partidas. Como la mayoría de vosotros habrá decidido jugar online a través de las innumerables páginas de póquer que se han puesto de moda en los últimos años, vuestra mejor opción es la de buscar las páginas Texas Holdem donde se realicen partidas para aprendices o de las que se juegan sin dinero para poder reducir al principio nuestras pérdidas al máximo.
Una vez escogida la mesa, podemos empezar la partida. El primer paso es saber quien reparte ya que los dos jugadores que se sitúen a la izquierda estarán obligados a apostar (son el gran ciego y el pequeño ciego) y corresponderá a la apuesta máxima y mínima de la mesa. Hecho esto el que reparte, llamado “dealer”, dará dos cartas a cada jugador boca abajo para que pueda comenzar la primera ronda de apuestas. Los jugadores que aún no han puesto dinero tienen que igualar al ciego grande si es que quieren ir o apostar una pequeña cantidad más para aumentarla.
Con los jugadores que no se han retirado se llega al siguiente punto que es el Flop. Recordemos que el Póquer Texas Holdem se juega con cinco cartas descubiertas sobre el tapete y dos más (las primeras que se reparten) que sólo puede ver cada jugador.
Pues bien, el flop es la primera ronda de cartas que se realizan al descubierto y son tres de golpe tras lo cual se hace otra ronda de apuestas como la anterior.
Una vez terminada la ronda de apuestas se llega al Turn o cuarta carta y de nuevo se apuesta (en esta ocasión y en la siguiente las apuestas valdrán el doble).
Por fin llegamos a la última carta del Texas Holdem llamada River y que permite a los jugadores que queden en la mesa saber cual va a ser su apuesta definitiva. Una última ronda de apuestas tras esto, los jugadores que queden deberán verse las cartas igualando las apuestas y viendo quien tiene la mejor jugada y con ello gana la mano (y el dinero). |